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  • Emeterio Gómez en el Universal escribe entre algunos aspectos, que nilos jóvenes chavistas ni su jefe, ni Negri, Vattimo, Maffesolí o Marta Harnecker -perdón, se nos olvidaba- tienen un solo argumento empírico que diferencie el Socialismo del siglo XXI del Comunismo del XX ¡pero tampoco tienen ningún argumento teórico! Porque su única posible fundamentación conceptual es Marx, y éste fue un pensador bobo. Sostenerse sobre él es imposible, por dos razones poderosas:

    1.- Porque su Teoría del Valor-trabajo es una farsa. Y porque ella es -además- el presunto cimiento de la Teoría de la Plusvalía, la teoría de la explotación del hombre por el hombre y la supuesta inevitabilidad de la lucha de clases, mentiras burdas todas a las que aquí no aludimos porque las hemos tratado en artículos anteriores y porque son el tema de un libro Capitalismo solidario versus Socialismo del siglo XXI que presentaremos a finales de junio.

    2.- Porque Marx no tuvo o -más claramente- no podía tener la menor idea acerca de cómo se constituye la persona humana. Porque él fue tan solo un hegeliano de izquierda¿ y Hegel es el padre de todos los totalitarismos, uno de los enemigos más encarnizados que la libertad, es decir, la Libertad del Espíritu, haya podido tener.

  • Sólo que Marx -el sustento teórico de los jóvenes chavistas- fue mucho más allá que Hegel en todo lo que atañe a la liquidación de la persona humana. Nos referimos, por supuesto, a su liquidación conceptual ¡porque la física le fue encargada a Stalin, Mao, Pol Pot y Fidel Castro! Marx fue mucho más radical que su maestro en la liquidación de la libertad porque asumió el Materialismo, en tanto que Hegel fue el padre del Idealismo
  • Carlos Blanco en Tiempo de Palabra señalaLa insurgencia del movimiento estudiantil ha sido fulgurante, pero está asediada de peligros. Se demostró que cada sector tiene su tiempo, su ritmo y sus motivos. Así ha sido y así será.
    El crecimiento de la resistencia frente al régimen de Chávez es progresivo y se da por oleadas. Grupos sociales, sectores políticos o individualidades se desprenden del campo magnético oficialista; se mantienen neutrales por un tiempo y luego se suman a la disidencia. También hay franjas de ciudadanos que habían estado desentendidos del conflicto; por alguna circunstancia particular se alertan y se adhieren a la protesta. Y están, por supuesto, los que desde tiempo atrás vienen enfrentados a la vorágine chavista. Ahora es la hora de los estudiantes, lo cual ha dado a la lucha por la libertad frescura, nuevos enfoques y gran vigor.
    Peligro de la Grandilocuencia. Este movimiento estudiantil incorpora varias esperanzadoras novedades. La primera de las cuales es que es inatacable para el esquema oficial. No tiene "pasado"; no tiene dirigentes veteranos y, por tanto, frágiles por algún flanco; tiene un lenguaje que va directamente al corazón del asunto cuando demanda libertad de expresión, de manifestación, y, más allá, libertad, sin apellidos; ésa, que engloba a todas las libertades.
  • Francisco Áreas Cárdenas, comenta en el Universal: El surgimiento de la acción estudiantil es buena y oportuna

    Hemos sido testigos de la aparición en la escena pública de sectores estudiantiles que muestran nuevas caras y modos particulares de hacer y decir cosas. Los jóvenes se habían apartado, dejando de lado la participación política por el agotamiento de modelos de partidos que hoy mueren de mengua.

    Pérdida de emoción y tedio por la política de la IV república: gorditos bostezando, whisky y carne en medio de una cantaleta de patria y democracia sobre la miseria de las mayorías. El surgimiento de la acción estudiantil es buena y oportuna. Quienes pretendan usar a los estudiantes para mantener privilegios cometen el más grave error. La repetida sentencia de que el desprendimiento y la nobleza para la entrega y el servicio son inmanentes a la juventud no es equivocada.

    El momento en que el Presidente ha sentido la necesidad de relanzar el proyecto transformador que hemos venido macerando con aciertos y errores, coincide con una movilización estudiantil sentida por una gran mayoría de los jóvenes.

    Hemos podido ver un potencial de inquietud entre los jóvenes que han salido a participar en las manifestaciones que afortunadamente ha tomado la vía de un diálogo constructivo para todos.

    Los jóvenes partidarios abiertos del cambio se han visto a sí mismos y han tenido oportunidad de manifestarse, percatarse de su fuerza, de las debilidades que produce la división y activarse para hacer de las universidades el campo para discusiones y propuestas.

    Todo lo anterior coincide con el nacimiento del PSUV, la más poderosa herramienta para la revolución y el cambio que requiere hacerse de los jóvenes. Este despertar y la aparición de las caras juveniles y su fuerza, tiene momento oportuno en el parto del partido que quiere construir el cambio. Podría decirse que Dios los cría y la vida los junta

  • José Vicente Rangel en Últimas NoticiasPermítanos pensar por usted

    Como dice Joan Manuel Serrat, "la realidad es la única verdad". No hay otra. La realidad de las movilizaciones estudiantiles por el cese de la concesión de Marcel Granier, brotó como lava de volcán en el acto en la Asamblea Nacional del pasado jueves 7.

    Es decepcionante que un movimiento que introdujo elementos interesantes en el debate político; que para algunos constituía una novedad y alentó la esperanza en el surgimiento –en agraz, pero al fin y al cabo una posibilidad– de un nuevo liderazgo, desembocara en la inefable participación de ese sector en el evento parlamentario. Me atrevo a escribir que la decepción va más allá de lo que a simple vista se capta.

    Decepción en personas sin vínculos con la política que idealizaron a esos jóvenes, y en aquellos opositores que vieron en ellos un aporte refrescante a la lucha contra el gobierno. Decepción que se extiende –lo confieso– hasta mi. Escribí en esta columna, y también lo dije en mi programa de televisión, que la aparición de esos jóvenes podía ser el inicio de una nueva manera de hacer política en el campo de la oposición. Que, por tanto, había que darles tratamiento apropiado y caracterizar el hecho de manera diferente a como se venía haciendo con los que enfrentan a Chávez desde que colapsó el puntofijismo.

    Pero la actitud en la Asamblea Nacional de estos aspirantes a liderizar fue un baño de agua helada para todos, tirios y troyanos. Para adversarios de Chávez y, me atrevo a decirlo, para chavistas deseosos de que surja una oposición diferente, desvinculada del odio cocinado en la olla pestilente del golpismo. Fueron numerosos los errores cometidos por los jóvenes protestarios ese día menguado. El primero: haber concurrido a la cita con la intención, premeditada, de retirarse.

    Era preferible no hacerlo, porque quien pide tribuna para debatir no debe rehuir, luego, el debate. Cometido este primer error, incurrieron en otros caracterizados por la teatralidad y tatuados por la mentira.

    Ejemplos: 1) la payasada de ingresar al recinto parlamentario con franelas rojas para luego despojarse de ellas; 2) el discurso del vocero, plagado de lugares comunes, que eludió los temas que interesan directamente a la juventud; 3) el descuido, por el nerviosismo que los embargaba, que permitió que el país se enterara que la actuación estaba formateada a base de un libreto elaborado por la empresa "ARS Publicidad", ligada a poderosos intereses económicos y a la aventura golpista del 11 de abril. En él se pautaron, en detalle, los pasos que la representación estudiantil debía dar.

    Por si fuera poco, en declaraciones posteriores los jóvenes que metieron la pata -no se puede calificar de otra manera lo que hicieron–, reaccionaron como los políticos tradicionales, con la misma irresponsablidad de los dirigentes opositores que vienen de la entraña de la Cuarta República: a) mintieron para excusar sus errores, alegando que la trasmisión en cadena del acto constituía una violación a la libre expresión, cuando ellos mismos pidieron, en comunicación a la directiva de la AN, la difusión del acto por los medios públicos y privados; b) que el escenario no era imparcial y, por consiguiente, no era propicio para debatir, cuando fueron ellos los que solicitaron el espacio, y c) lo más ridículo de todo: que el debate debía darse en las universidades. Pregunta obvia, ¿Por qué entonces se echaron a la calle? Cada nueva explicación acentúa la magnitud del error y el tinte de comedia.

  • Oswaldo Álvarez Paz señala Mientras el régimen actual se mantenga será imposible detener la destrucción de Venezuela. Ésta siempre existirá. Habrá venezolanos resignados a vivir en dictadura y venezolanos en permanente rebeldía luchando por la libertad. Pero nunca será lo mismo. Los principios y valores que la alimentaban como república democrática habrán desaparecido o el espacio para su vigencia será tan reducido que se harán ineficaces.

    Esta percepción genera ambiente de tragedia y fatalismo. Frente a eso se levanta una muralla de optimismo en la resistencia universitaria que los estudiantes han construido frente a la locura irresponsable del chavismo. Esperanza de un mañana mejor personificada en las inagotables reservas de la juventud venezolana.

    Su alegría espontánea y contagiosa se extiende por el territorio nacional e inunda de optimismo todos los sectores, pero también llena de preocupación y angustia al tirano. Sabe que murió el amor. Terminó la espera de quienes confiaron.

    Ahora lo ven de cuerpo entero. Un fraude, el más espantoso fraude que jamás se había ejecutado en contra de la fe de un pueblo. Siente el rechazo hasta en la mirada silenciosa y desconcertada de muchos de sus más íntimos colaboradores.

    Se acabó. El final se acerca. Solo podrá mantenerse en el poder sobre la base de la represión, de la violencia, del terror y la muerte porque también sabe que como nadie le cree, las mentiras y el disimulo ya no funcionan.

    ¿Habrá alguien que honestamente crea que se puede salir del régimen por la vía del diálogo o de la concertación para detener la barbarie, que Venezuela resista hasta el 2013 pensando en elecciones, hasta el 2021, o hasta que a Chávez le de la gana de estar en la presidencia?

    Todos sabemos que no tiene capacidad de rectificación ni propósito de enmienda. Ni siquiera a aceptar que a un presidente se le elige para que resuelva problemas y no para crearlos en defensa de ideologías fracasadas que este país no tiene porqué aceptar.

    Llegamos al borde del abismo, al punto de quiebre en esta lucha que excluye cualquier posibilidad de tregua. No hay marcha atrás. Ni para él, ni para nosotros. La impotencia del gobierno se convierte en burla cada vez que sus voceros hablan, sabe que el adversario perdió el respeto y el miedo creándose una terrible correlación en las emociones populares.

    Nos preparamos para todo. No tengo dudas con relación a la apelación de Chávez a los poderes paralelos ilegítimos que ha creado, al hampa politizada que lo sigue ciegamente, al paramilitarismo uniformado que solapa con la fuerza armada regular, a las bandas anárquicas que con diferentes denominaciones financia y enfrenta entre sí para que todas dependan de él, listas para asaltar y matar.

    Frente a todo ello y mucho más, está la Venezuela decente, la que conserva valores y cree en el principio de legalidad, la que agrupa a quienes asumen sus responsabilidades con la Constitución que señala el camino y ofrece todos los soportes para actuar.